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Demografía y finanzas públicas

Diciembre de 2024

Es evidente que la demografía es un factor determinante del comportamiento económico y de las finanzas públicas presente pero también futuro. Como institución independiente que vela por la sostenibilidad presupuestaria, en la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) no podemos dejar de prestar atención a un cambio esperado sobre el que hay un amplio consenso, como es el envejecimiento de la población. A la AIReF no le corresponde fiscalizar datos cerrados sino anticipar riesgos y tendencias con impacto potencial sobre las cuentas públicas con vistas a facilitar la adopción temprana de decisiones. Y por ello, anticipar el cambio demográfico forma parte de sus tareas.

En marzo de 2023 llevamos a cabo nuestra primera aproximación integral a la sostenibilidad poniendo el foco en la demografía y tenemos prevista una revisión y ampliación en marzo de 2025. Por su naturaleza, proyecciones a treinta o cincuenta años vista no son ejercicios sencillos y están sujetos a errores y revisiones. Desde nuestra perspectiva, esto exige, de una parte, transparencia en los supuestos de base y metodologías empleadas. Y de otra, plena consistencia entre la dinámica poblacional, las proyecciones macroeconómicas y su correspondiente impacto presupuestario. Para cumplir con ambas premisas, en la AIReF basamos nuestros análisis de sostenibilidad en proyecciones demográficas propias. Esto nos permite, además, acompasar las actualizaciones demográficas con nuestro calendario de publicaciones.

De cara al análisis del próximo año no se van a producir cambios sustantivos en la metodología de proyecciones demográficas, pero sí adaptaciones dado el comportamiento de los años recientes. En particular, en el corto plazo la migración externa neta deberá incorporar los datos más actualizados del Instituto Nacional de Estadística y reflejar el dinamismo observado en esta variable que está siendo uno de los soportes del consumo privado y del crecimiento. La proyección a largo plazo de los flujos migratorios seguirá basándose en nuestro modelo de gravedad, pero se incluirán las previsiones de crecimiento económico por países del Instituto Internacional de Análisis Económico. Por su parte, las tasas de fecundidad deberán adaptarse al cambio de comportamiento observado tanto en países avanzados de referencia como en la economía española.

En cualquier caso, estas modificaciones no alteran las proyecciones en las tendencias subyacentes en la demografía y sus implicaciones para las finanzas públicas ya identificadas en 2023. Se adelantaba entonces un descenso de la población en edad de trabajar en la ya muy cercana década de los treinta y un fuerte aumento de la tasa de dependencia (población mayor de 65 años sobre población en edad de trabajar) hasta cerca del 52% en 2050. Con independencia de las cuantificaciones finales que hagamos, es evidente que el mantenimiento de estos fenómenos constituye una importante fuente de presión presupuestaria directa sobre el gasto en pensiones, pero también sobre otras partidas crecientemente relevantes como la sanidad y los cuidados de larga duración. Y también supone una fuente de presión indirecta, puesto que el envejecimiento opera como una restricción al crecimiento al limitar la acumulación del factor trabajo, lo que deja a la productividad la responsabilidad del crecimiento.

Cristina Herrero,presidenta de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF)